“No nos sentamos en meditación para convertirnos en buenos meditadores, sino para estar más despiertos en nuestra vida cotidiana.” Pema Chödron

Estamos preparándonos para la vuelta a la “normalidad” de esta cuarentena.

Algunos clientes relatan que uno de sus planes está el de vivir un poco más relajadamente. Durante el confinamiento se han dado cuenta de que vivían con el piloto automático puesto y que se les pasaban los días si darse cuenta, siempre yendo de un lado para otro, cumpliendo con el trabajo, la familia, las obligaciones que todos tenemos (o nos buscamos).

Si tú también eres de los que no tiene tiempo, o que de los que no sabe cómo llevar una vida más plena, aquí te dejo unas destrezas sencillas hábiles para cualquier persona.

  1. Llega la hora de levantarte. Concédete un par de minutos para sentir el despertar. Cuando apagues el despertador, deja tu cuerpo boca arriba y respira profundamente dos o tres veces. Y deja que tu piel sienta el roce de la sábana. Siente su peso y suavidad sobre tu cuerpo. Siente el respirar de tu pareja o los ruidos que quizá te lleguen por la ventana. Respira y levántate con una sonrisa.
  2. Durante el día, concédete al menos un par de minutos de “ser consciente”. Para un momento, son sólo dos minutos, respira y siente en ese momento tu cuerpo, dónde estás, qué haces. Respira y lleva tu mente a tu cuerpo, siente el presente.

Pero, ¿cómo acordarte?

Yo llevo en el bolsillo una piedra que me regalaron en el curso de MBCT.
Otra es acudir a alguna de las numerosas aplicaciones para móviles que existen. Yo utilizo Calm (búscala en tu App Store), aunque hay más (Headspace es otra). Esta aplicación me avisa todos los días a la misma hora. Puedo hacer en ese momento una mini-meditación con ella o no, o dejar el aviso en la pantalla del móvil para más tarde. Si no sabes cómo hacer una mini-meditación de tres minutos, aquí van algunos enlaces gratuitos:Meditación 3 minutos amables de Respira Vida Breathworks, Meditación de algo de más de tres minutos de Aprende Mindfulness . Son algunos ejemplos.

  1. Otra alternativa es simplemente parar un momento y observar. Si por ejemplo vas por la calle a comprar, o estás en el trabajo y tienes 15 minutos para almorzar, dedica al menos tres a sentarte en un banco y observar lo que tienes alrededor. Respira y observa. Si te vienen pensamientos de lo que tienes que hacer o de la tarea que tienes entre manos, alguna preocupación, etc., déjalos pasar por tu mente como una nube en el inmenso cielo. Observa el cielo, los árboles, la gente… escucha los sonidos… hazte presente en tu cuerpo, siente los pies sobre la tierra, la posición del cuerpo. Siéntete uno/a con el momento presente. Respira hondo varias veces. Solo tres minutos pueden darte la energía para el resto del día.
  2. Haz consciente una actividad cotidiana que sea automática. ¿No te ha pasado nunca que algo que haces por rutina cada día no recuerdas si lo has hecho o cómo lo has hecho?, ¿no te has preguntado cómo han llegado las llaves a ese lugar por no haber puesto atención en lo que hacías? Lavarse los dientes o la ducha son algunas de las actividades que hacemos a diario y que a fuerza de repetir las hacemos de manera mecánica. Puede ser incluso que siempre sigas los mismos pasos (primero me enjabono la cabeza y de ahí para abajo, o al revés…). La ducha sobretodo, no sé porqué, es un momento en el que la cabeza se nos va y hacemos planes o pensamos sin parar. De manera que nos dejamos llevar por el pensamiento y no somos conscientes de lo que estamos haciendo. Así que la ducha es un momento ideal para practicar. Date cuenta de lo que vas haciendo, haz consciente cada movimiento, disfruta del agua al caer sobre tu cuerpo.
  3. Dedica cada día diez minutos a “no hacer”. No se trata de descansar viendo la tele o leyendo un rato. No. Realmente no hacer nada. ¿Te atreves?. Hay quién no lo consigue. Cuesta cuando estás, como yo, acostumbrada/o a siempre “hacer” algo. Valora el “no hacer”. Deja pasar los pensamientos sin enrollarte en ellos, sin juzgarlos ni juzgarte. No se trata de “no pensar”. Eso es prácticamente imposible. El cerebro siempre actúa. El ejercicios es no pararte en el pensamiento, es dejarlo pasar, ya luego te pondrás con esa idea que te ha venido. Déjala ir ahora. Diez minutos de “no hacer”. Es lo que llamamos el estado SER en contraposición al estado HACER en el que solemos estar la mayoría del día.
  4. Cuando estés en una conversación… con quién sea que la tengas, por mínima que sea, mira a los ojos y sonríe cuando hablas. Ha de ser un mirar verdadero. Mira con el corazón, pon toda tu atención y haz que la otra persona se siente valorada en ese momento.
  5. Vuelca toda tu atención en lo que estés haciendo. Si repartes tu atención o mientras haces algo estás pendiente de más cosas, es bastante probable que algo lo hagas a medias. Quizá crees que puedes pero de pronto no recuerdas dónde has dejado algo o cómo quedaste con la persona que hablabas por teléfono mientas escribías en el ordenador. Cada tarea que tengas delante merece todas tu atención. Saborea el momento y disfruta de tu hacer.

De momento te dejo con estas ideas. Puedes hacerlas todas o sólo algunas. La que más sencilla te parezca para empezar. Hay muchas más maneras que podrás ir descubriendo conforme te entrenes para una vida más plena y consciente.

“Tu cuerpo vive en el presente. ¿Y tu mente?” Una pregunta retórica que nos acerca a la filosofía del Mindfulness.

Si estas ideas te parecen interesantes, si crees que pueden ser útiles para alguien de tu entorno, comparte. Si tienes dudas o piensas que puedo ayudarte, quieres profundizar y no sabes cómo, te invito a contactar conmigo.

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